yin yang

Yin Yang, contrarios que se complementan

“El yang transforma y el yin conserva. El yang y el yin se manifiestan como movimiento y reposo: el yang se mueve al máximo y después descansa; el ying reposa al máximo y después se mueve. Por lo tanto, el yin descansa dentro de yang y el yang se mueve dentro del yin; los dos están inseparablemente entrelazados. Es así, como una sola unidad, que son uno con el Tao”.  Chu Hsi (siglo XI).

yin yang

(陰陽, yīn yáng)

Yin y Yang son dos conceptos procedentes del Taoísmo, que exponen la dualidad de todo lo existente en el universo. Describe las dos fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas.
El Yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El Yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.

El concepto de “dualidad” se da en todos los fenómenos del universo.
Así, Yin y Yang (陰陽, yīn yáng) son etapas opuestas de un ciclo de estados, pero al mismo tiempo son interdependientes. El uno no puede existir sin el otro, y tanto Yin como Yang contienen la semilla de su opuesto.
El Yin y el Yang simbolizan el movimiento y la transformación: siempre buscan el opuesto y al ser su movimiento cíclico, y no lineal, se transforman el uno en el otro y viceversa, en un eterno proceso.

El Yin y el Yang tienen sus importantes aplicaciones en el campo de la salud y la ciencia médica. Según el principio: “El microcosmos se asemeja al microcosmos”, ( en occidente: igual en la tierra como en los cielos). Este concepto se expresa en chino mediante la frase:

“El cielo y los seres humanos se reflejan mutuamente”.

La Medicina China considera que todo fenómeno vital debe ser observado dentro de su contexto orgánico y universal. Las estructuras y funciones del ser humano forman un conjunto único, individual e interactivo. El individuo es tomado en su totalidad y no puede disgregarse en partes ni separarse su aspecto material del inmaterial. Forma parte del medio que le rodea y se ve afectado por todo lo que sucede en la Naturaleza y en el Universo.

tres tesoros tao

Jing (la esencia – cuerpo), Qi (la energía vital) y Shen (el espíritu), se denominan “Tesoros” pues, el agotamiento o insuficiencia de cualquiera de ellos compromete a todo el organismo.

¿Cómo se expresa La Vida, la Energía Vital, en el ser humano?

En sus estudios descubrieron que la energía se manifiesta de tres maneras que denominaron como Tres Tesoros “San Bao”, también llamados Tres Orígenes “San Yuan” o Tres Fundamentos “San Ben”, que para los taoístas forman el origen y raíz de la vida, creando un vínculo que conecta al ser humano con el universo y que son:  el espíritu “Shen”,  la energía vital “Qi”  y  la esencia “Jing”.
El taoísmo utiliza esta teoría para explicar las actividades fisiológicas del ser humano; así considera que el cuerpo es el templo de la vida y que la fuerza de la vida proviene de la energía y es gobernada por el espíritu. “Shen”, “Qi” y “Jing” son tres formas de energía diferentes que gobiernan el cuerpo, si existe algún desequilibrio entre ellas, por agotamiento o insuficiencia, se compromete a todo el organismo.
Estos Tres Tesoros antes del nacimiento se encuentran agrupados para después, al nacer, separarse en tres manifestaciones: la esencia “Jing” en el cuerpo, la energía “Qi” en la respiración y el espíritu “Shen” en la mente.

Todo ser humano tiene su propio campo de energía electromagnética, con el polo positivo en la cabeza y el polo negativo en el sacro; este campo interacciona con el campo electromagnético de la Tierra. La energía celestrial entra en el sistema energético humano por la cabeza, y la energía terrenal lo hace por el “punto de confluencia yin” (hui yin) situado en el perineo. Estas energías circulan en el organismo humano por un circuito energético denominado “Órbita Microcósmica“. 

A través de la convergencia paralela de los campos electromagnéticos de la Tierra y de los seres humanos, las energías medioambientales como el tiempo, los cambios cíclicos estacionales, las fases lunares y solares y otras energías exteriores influyen directamente en la energía humana.  Cuando estamos sanos y las condiciones medioambientales son normales, nuestro cuerpo se ajusta automáticamente a los cambios cíclicos de las estaciones, días, meses, clima… Pero ésta vitalidad puede verse afectada y debilitada debido a bloqueos de energía, enfermedad, o cuando los cambios medioambientales son extremos y el sistema energético humano no puede llegar a adaptarse adecuadamente a la fluctuación de las energías exteriores… Estas denominadas “energías malas” pueden entonces invadir el sistema energético humano y alterar el equilibrio interior del yin y el yang, produciendo toda suerte de malestares y enfermedades.

En la fisiología humana, el yin y el yang rigen la dinámica de forma y función de todos los órganos, glándulas, tejidos y fluidos vitales del cuerpo. El yin se considera “sólido” y por lo tanto rige la forma, mientras que el yang es “hueco” y rige la función. El yin asimila y almacena, el yang transforma y transporta. Así pues, los órganos vitales se clasifican en pares que armonizan según la ley del yin y el yang:

  • los órganos yin: corazón, hígado, riñones, pulmones y el bazo. Almacenan energía esencial y potencial obtenida de las sustancias.
  • los órganos yang: intestino delgado, la vesícula biliar, vejiga, intestino grueso y estómago. Procesan las sustancias del ambiente externo.

Tomando las medidas adecuadas para mantener el equilibrio óptimo yin-yang, tanto interno como externo, se pueden prevenir las condiciones extremas de desequilibrio de energía que son causantes de enfermedad y aceleran el proceso degenerativo del envejecimiento.

“El cielo fue creado como una acumulación de Yang; la Tierra fue creada como una acumulación de Yin. El agua y el fuego son los símbolos del Yin y el Yang; el Yin y el Yang son la fuente de la energía y el origen de todas las cosas en la creación. El Yang asciende al Cielo; el Yin desciende a la Tierra. Por lo tanto el Universo representa el movimiento y el reposo, controlados por la sabiduría de la Naturaleza. La Naturaleza ofrece la energía para engendrar y crecer, para cosechar y almacenar, para terminar y comenzar de nuevo…”  Ilza Veith, Nei Ching.

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